El azul maya en las pinturas de Bonampak
Dra. Georgina Ortiz Hernández
Los mayas formaron una cultura que hasta la fecha no ha podido descifrarse totalmente. Sus conocimientos fueron muy avanzados para su época, sobre todo, si se toma en cuenta que no contaban con instrumentos que pudieran ayudarlos en sus aportaciones al conocimiento actual.
Artesanía maya
Entre los aspectos importantes de esta cultura están sus adelantos en las ciencias y las artes, que se manifiestan en la construcción y decoración de sus edificio, y cuyo portento todavía se pueden apreciar en las zonas arqueológicas, entre las cuales se encuentra Bonampak, que significa en maya “muros pintados”, un lugar enclavado en la selva lacandona, que nos muestra un mundo lleno de grandeza y poderío.
Bonampak es uno de los lugares en donde se muestra con mayor esplendor la pintura maya, en donde abundan distintas formas geométricas y escenas narrativas de grandes personajes, diversos dioses, animales textos y grifos.
Las pinturas de Bonampak datan del siglo VII DC de acuerdo con las inscripciones y los jeroglíficos hallados en ella, y las figuras están tratadas de forma sencillas en contraste con los adornos y los accesorios llenos de detalles y colores.
Estas pinturas están realizadas sobre un aplanado de cal y se utilizaron pigmentos de origen mineral: rojos y rosados se componían de oxido de hierro, el amarillo se extraía de la limonita o del ocre, el negro del carbón, el café del asfalto y el azul, color que sorprende en las pinturas y que tiene su propia historia.
El azul utilizado es conocido como azul maya y es un azul sumamente intenso, es parecido al azul turquesa.
Este pigmento recibió el nombre de azul maya porque se creyó que existía sólo en la zona maya de Yucatán. Hoy, sin embargo, se conocen murales esculturas, cerámica y códices, en diversas partes de Mesoamérica, como en el Tajín, Tamuín, Cacaxtla, Tenochtitlán (Templo Mayor), Zaachila, Tula y otras zonas de Centroamérica, también el azul maya tiñe el cielo y las bóvedas de los conventos franciscanos. En todos estos lugares su uso fue de épocas posteriores.
Uno de los atractivos del azul maya ha sido, no sólo su esplendoroso tinte que se compara con el azul turquesa, así como su durabilidad a través de los siglos, sino la forma de cómo fue elaborado, cuales fueron sus componentes y porque es una color cuyas características químicas y resistencia extraordinaria a los reactivos analíticos. Su naturaleza es tan peculiar que no lo afectan los ácidos concentrados en caliente, como el nítrico y el clorhídrico.
Esto es lo que ha separado al azul maya de los demás pigmentos empleados por los pintores de todos los tiempos y latitudes del planeta.
Mural maya
Muchos experimentos se realizaron para conocer la composición química del azul maya, se dijo que este color se hacía con el matlalli que es un tinte que se obtiene de unas flores azules derivadas de la planta commelina, con arcillas encontradas en el agua Sahún mencionó el empleo de de un engrudo como el tzacutli, obtenido de las raíces de algunas variedades de orquídeas, aunque es posible encontrar engrudo de otros vegetales. También existe la opinión de que usaron la baba del nopal, aunque ningún cronista la menciona.
Actualmente se sabe que el azul maya está formado por diversas arcillas (entre las cuales se encuentra la paligoskita) unidas al colorante llamado índigo, contenido en las hojas de la planta del añil, aunque no han podido descubrir exactamente como los antiguos mayas fabricaron el pigmento.
Con relación al significado que este color tenía entre los mayas, se encontró que en la cosmogonía de esta cultura se hablaba de cuatro direcciones en el cosmo que se denominaban Kan tzuk y cuatro esquinas del universo eran llamadas Kan xuk.
Los colores de los puntos cardinales eran al norte el blanco, al sur el amarillo, al oeste el negro y al este el rojo y en el centro estaba ubicado el árbol del mundo y las tres piedras de la creación. Los mayas representaban la superficie de la tierra como la espalda del caimán, o como una tortuga marina, que sostenía a la ceiba, un árbol gigante sobre el cual se apoyaba el cielo. Al resguardo de su sombra descansaban los sacerdotes, los guerreros muertos en combate, y las mujeres fallecidas en el parto. El cielo se asociaba con la imagen de la serpiente de dos cabezas, imagen de la dualidad de la vida y la muerte.
Artesanía maya
El simbolismo del azul se destaca por su ausencia en las orientaciones cardinales, aunque el Yax naza cuyo origen es centro o primigenia ponen a pensar que tal vez el azul esté relacionado con los mitos de origen, de fecundidad y de fertilizad.
La palabra utilizada para designar al color azul es Yaxy Ya’ax y sirve tanto para designar al azul como al color verde y si se recuerda a la piedra sagrada que adornaba el vestuario de las deidades de las resurrección era el jade, ya que cuando moría un gobernante, su corazón se sustituía por el jade verde, y las mascaras mortuorias eran hechas de turquesas. De ahí lo precioso y lo inmortal del jade y de la turquesa, y de su constante presencia en los ropajes de los nobles.
El azul maya no está presente en todas las manifestaciones artísticas, tal vez porque era el color dedicado a Chac el dios de la lluvia, y era el color utilizado en la ceremonia de los sacrificios, ya que se ha encontrado que ese color era untado en el cuerpo de las personas que iban a ser sacrificadas, al igual que en los instrumentos y en el lugar en donde se iba a llevar dicha ceremonia.
Las pinturas de Bonampak nos ofrecen una gran demostración de la sensibilidad artística de los mayas, pero también de la realidad que vivían; su concepto de vida y de muerte; de la guerra y los sacrificios, de las ceremonias y los esplendores de la
vida cortesana. En dichas pinturas encontramos con mucha generosidad el azul maya, tal y como se puede apreciar en las imágenes aquí presentadas.
Para finalizar queremos informar que ciertos indicios muestran que los murales nunca fueron realmente terminados, ya que faltan los nombres en varias cláusulas glíficas, varios personajes (de la cámara 3) parecen simplemente esbozados y faltan de representar aspectos de su vida, sobre todo la científica. Las razones de ello se desconocen, tal vez porque la ciudad fue abandonada.
Lo que es una realidad es que las pinturas podemos admirarlas, aún ahora, gracias a que la selva invadió los templos y el hombre no pudo llegar a ellas, y permitió que un milagroso equilibrio ecológico conservara las pinturas durante siglos. |